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Los macros (macronutrientes) son las tres fuentes de calorías de tu dieta: proteína, carbohidratos y grasas. Esta calculadora de macros toma tus calorías diarias y las reparte en gramos de cada uno según tu objetivo —bajar grasa, mantener o ganar músculo—, priorizando la proteína. Saber cuántas calorías comer es la mitad; saber de dónde sacarlas es lo que decide si pierdes grasa o pierdes músculo.
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Los macronutrientes son los tres tipos de nutrientes que aportan energía: proteína, carbohidratos y grasas. Cada uno tiene una densidad calórica fija: la proteína y los carbohidratos aportan 4 calorías por gramo, y la grasa, 9. Cuando sumas las calorías de tus tres macros, obtienes tus calorías totales del día. Por eso "contar macros" y "contar calorías" están conectados: los macros son las calorías, pero clasificadas por su función.
La diferencia es que cada macro hace un trabajo distinto. La proteína construye y repara músculo, es la más saciante y la que más protege tu masa muscular en un déficit. Las grasas son esenciales para las hormonas, la salud celular y absorber ciertas vitaminas. Los carbohidratos son el combustible preferido para entrenar fuerte y rendir. Dos dietas con las mismas calorías pero distinto reparto de macros producen resultados muy diferentes en composición corporal.
De ahí que contar macros sea más útil que contar solo calorías cuando tu objetivo es estético o de rendimiento. Comer 2.000 kcal con poca proteína te hará perder músculo junto con la grasa; esas mismas 2.000 kcal con proteína alta protegen tu músculo y mejoran tu composición. La jerarquía es clara: primero las calorías, después la proteína, y por último el reparto entre carbohidratos y grasas según tu preferencia.
Calcular macros es repartir tus calorías diarias en gramos, en un orden que protege lo importante. Sigue tres pasos:
Fija la proteína primero
1.6 a 2.2 g por kilo de peso corporal, según el consenso de la International Society of Sports Nutrition (ISSN). Es el ancla del plan.
Asigna las grasas
0.8 a 1 g por kilo para cuidar hormonas y salud; nunca bajes de ~0.6 g/kg.
Llena con carbohidratos
Las calorías que sobran tras proteína y grasa van a carbohidratos: tu energía para entrenar.
Ejemplo: una persona de 70 kg con una meta de 2.000 kcal fija ~140 g de proteína (2 g/kg = 560 kcal) y ~63 g de grasa (0.9 g/kg = 567 kcal). Le quedan 873 kcal para carbohidratos, es decir ~218 g. Su reparto del día queda en 140 g de proteína, 218 g de carbos y 63 g de grasa. La calculadora hace estas cuentas al instante a partir de tus calorías y tu objetivo.
No hay un único reparto perfecto; el mejor es el que cumple tu proteína, encaja con tu objetivo y puedes sostener. Estos rangos son un buen punto de partida sobre el total de calorías:
Los porcentajes son una guía, no una camisa de fuerza. Lo verdaderamente innegociable es cumplir las calorías y la proteína; el reparto entre carbohidratos y grasas se ajusta a tu gusto, tu digestión y tu rendimiento. Si te sientes mejor con más carbos, súbelos; si prefieres más grasa, bájalos. La adherencia importa más que el decimal exacto.
Tener los números es fácil; cumplirlos a diario es donde se gana o se pierde. Lo que más ayuda:
Construye cada comida sobre la proteína. Elige primero la fuente proteica (huevo, pollo, pescado, lácteos, legumbres, proteína en polvo) y completa con el resto.
Pesa los alimentos las primeras semanas. Calcular a ojo dispara el error; una pesa de cocina te calibra la vista para después.
Prioriza alimentos enteros. Frutas, verduras, granos y proteínas magras llenan más y aportan micronutrientes y fibra que los ultraprocesados no dan.
Y los tropiezos que conviene evitar:
Demonizar un macro entero. Ni los carbohidratos ni las grasas engordan por sí solos; lo que engorda es el exceso de calorías totales.
Perseguir el decimal exacto. Estar dentro de ±5-10 g de tu meta es más que suficiente; la obsesión por cuadrar al gramo sabotea la adherencia.
Una estrategia que funciona es repetir comidas "plantilla" que ya sabes que cuadran tus macros: te quita decisiones, reduce el error y hace el plan sostenible. Cuando domines el patrón, podrás improvisar con criterio sin necesidad de pesar cada bocado.
Empieza siempre por la proteína (1.6-2.2 g/kg), luego fija la grasa (0.8-1 g/kg) y deja los carbohidratos para el resto. Para bajar grasa prioriza proteína alta; para ganar músculo, sube los carbohidratos; para mantener, busca un reparto equilibrado. La calculadora aplica este orden automáticamente.
En gramos por kilo: proteína 1.6-2.2 g/kg, grasa 0.8-1 g/kg y los carbohidratos cubren las calorías restantes. Para una persona de 70 kg con 2.000 kcal, eso ronda 140 g de proteína, 63 g de grasa y 218 g de carbohidratos. Tu número exacto depende de tus calorías y objetivo.
Para perder peso, contar calorías basta. Pero si te importa la composición corporal —perder grasa conservando músculo o ganar músculo limpio—, contar macros (sobre todo cuidar la proteína) da mucho mejores resultados con las mismas calorías.
No. Estar dentro de un margen de ±5-10 g de cada meta es perfectamente válido. La proteína es la que más conviene cumplir; carbohidratos y grasas tienen más holgura. La precisión obsesiva suele hacer más daño (por abandono) que bien.
Sí, sobre todo en el total de calorías y en los carbohidratos. En definición comes en déficit con proteína alta para proteger el músculo; en volumen comes en superávit con más carbohidratos para rendir y crecer. La proteína se mantiene alta en ambos casos.
La fibra es un tipo de carbohidrato (importante para la digestión y la saciedad), así que entra dentro de los carbohidratos. El alcohol aporta 7 kcal por gramo y no es un macronutriente esencial, pero sus calorías cuentan en tu total: por eso conviene moderarlo, ya que llena de calorías sin nutrir ni saciar.
Ayuda al principio, pero no es imprescindible para siempre. Una app de registro y una pesa de cocina te calibran la vista en las primeras semanas; después, muchas personas mantienen sus macros con comidas "plantilla" que ya saben que cuadran, sin registrar cada bocado. La meta es construir el hábito, no depender del teléfono de por vida.
Un día no arruina nada: lo que cuenta es el promedio de la semana. Si te quedas corto de forma puntual, simplemente retoma al día siguiente. Si te pasa a menudo, revisa el reparto de tus comidas: añadir una fuente de proteína en el desayuno o un batido suele cerrar la brecha sin esfuerzo. La constancia semanal pesa mucho más que la perfección diaria.
Esta calculadora entrega una estimación basada en fórmulas poblacionales, no un diagnóstico. No reemplaza la valoración de un profesional de la salud, la nutrición o el entrenamiento, que sí considera tu historia clínica, tu composición corporal y tus objetivos. Tómala como punto de partida y, antes de un cambio importante en tu alimentación o tu entrenamiento —sobre todo si tienes alguna condición médica, estás embarazada o en lactancia—, consulta con un profesional.