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La cafeína pre-entreno es el suplemento con más respaldo para rendir más en el gimnasio, pero la dosis depende de tu peso. Esta herramienta calcula cuánta cafeína tomar antes de entrenar según tus kilos, dentro del rango que avala la ciencia, y te dice cuánto tiempo antes tomarla para que el efecto coincida con tu sesión.
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La cafeína es un estimulante que mejora el rendimiento físico: bloquea la adenosina —la molécula que te hace sentir cansancio—, reduce la percepción de esfuerzo y te permite empujar series más duras. La International Society of Sports Nutrition la respalda como una de las ayudas ergogénicas mejor estudiadas, con beneficios en fuerza, resistencia y potencia (Guest et al., 2021).
La clave es la dosis por kilo de peso: una persona de 60 kg no necesita lo mismo que una de 90. Por eso la calculadora parte de tus kilos y no de una pastilla genérica. También importa la sensibilidad individual: hay quien rinde con poco y a quien una dosis alta le da nervios o taquicardia. Empezar por el extremo bajo del rango y subir si hace falta es la jugada inteligente.
La dosis se basa en tu peso corporal y el momento de la toma. Tres pasos:
Toma tu peso en kilos
La dosis es proporcional al peso corporal, no a la edad ni al objetivo.
Multiplica por 3 a 6 mg
El rango respaldado por la evidencia. Empieza en 3 mg/kg si no estás acostumbrado.
Tómala 30-60 min antes
La cafeína alcanza su pico en sangre alrededor de los 45 minutos.
Ejemplo: una persona de 70 kg que empieza tomaría ~210 mg (3 mg/kg), el equivalente a unas dos tazas de café. Si lo tolera bien y quiere más empuje, puede subir hacia 4-5 mg/kg en próximas sesiones. Pasar de 6 mg/kg rara vez da beneficio extra y sí más efectos secundarios.
La dosis que mejora el rendimiento sin pasarse está entre 3 y 6 mg por kilo. Por debajo el efecto es leve; por encima, los nervios y la taquicardia suelen ganarle al beneficio.
Como referencia de seguridad, las autoridades sanitarias sitúan en torno a 400 mg diarios el límite prudente para adultos sanos. Suma todo lo que tomas en el día —café, té, gaseosas y pre-entreno— para no pasarte sin darte cuenta.
Una buena dosis en el momento correcto rinde; mal usada, te quita el sueño y poco más.
Empieza por la dosis baja. Prueba 3 mg/kg en un entreno tranquilo y sube solo si lo toleras bien.
Cuida el timing del sueño. La cafeína dura horas; si entrenas de noche, baja la dosis o cámbiala por una sin estimulante.
Resérvala para lo importante. Si la usas a diario te acostumbras; guardarla para las sesiones duras mantiene su efecto.
Sumar fuentes sin contar. Pre-entreno más café más gaseosa se acumula rápido y supera el tope diario.
Forzar dosis altas. Si te da temblor, ansiedad o taquicardia, baja: más cafeína no es más rendimiento.
Entre 3 y 6 mg por kilo de peso. Una persona de 70 kg estaría entre 210 y 420 mg. Si no sueles tomar cafeína, empieza en el extremo bajo y sube en sesiones siguientes.
Entre 30 y 60 minutos antes de empezar. La cafeína alcanza su pico en sangre alrededor de los 45 minutos, así que tomarla en ese rango hace que el efecto coincida con tu parte más exigente.
Sí. Es una de las ayudas con más evidencia: mejora fuerza, potencia y resistencia, y reduce la sensación de esfuerzo (ISSN, Guest 2021). El efecto es real pero moderado: no sustituye al entrenamiento ni al descanso.
Su vida media ronda las 4-6 horas, aunque varía mucho entre personas. Por eso una dosis de la tarde puede seguir afectando el sueño: si entrenas tarde, modera la cantidad.
Para adultos sanos, mantenerse por debajo de ~400 mg diarios suele ser seguro. El problema del uso diario es la tolerancia: el efecto se diluye. Reservarla para las sesiones clave la mantiene útil.
Ambos sirven. El suplemento (cápsula o pre-entreno) da una dosis exacta y fácil de calcular; el café funciona igual, pero su contenido varía según el grano y la preparación, así que es más difícil acertar los miligramos.
Esta calculadora entrega una estimación basada en fórmulas poblacionales, no un diagnóstico. No reemplaza la valoración de un profesional de la salud, la nutrición o el entrenamiento, que sí considera tu historia clínica, tu composición corporal y tus objetivos. Tómala como punto de partida y, antes de un cambio importante en tu alimentación o tu entrenamiento —sobre todo si tienes alguna condición médica, estás embarazada o en lactancia—, consulta con un profesional.